Cuando expulsaron a Thorek, ningún lobo del Clan de las Runas aulló por él. Pero hubo un aullido aquella noche, lejos, en la frontera del desierto. Era Rybo.
Sus ojos dorados susurran cosas que solo los lobos entienden. Y a veces, lo que un lobo no se atreve a decir. — Guardián de Runas Olvidadas
Rybo no pertenece al Clan de las Runas. Es humano, nació en la frontera entre Verdelume y Solaria, y sus ojos dorados susurran cosas que solo los lobos entienden. Los lobos del clan lo toleran como se tolera a un pariente extraño. Thorek fue el único que lo invitó alguna vez a sentarse junto al fuego de las runas.
La mañana del exilio, Rybo estaba en las dunas. Sintió en la nuca el silencio del clan, ese silencio que es peor que cualquier castigo, y supo lo que significaba. Subió a la duna más alta y aulló hasta quedarse sin voz. Un aullido humano, torpe, que ningún lobo habría reconocido como propio.
Thorek lo oyó desde la ladera. No respondió: un exiliado no puede aullar. Pero esa noche, en el Desierto de los Lamentos, encontró junto a su refugio un odre de agua, un pedazo de carne seca y una runa tallada con mala mano en una piedra de arena. Decía manada.
Vínculos
AmigoRybo, Ojos DoradosAulló por Thorek cuando nadie más lo hizo.
AmigoThorek, Guardián del ClanEl guardián que le abrió el fuego del clan.
ExiliadoThorek, Exiliado del ClanGuarda la runa mal tallada como el único hogar que le queda.
ManadaLlamado de la ManadaEl llamado que el clan ya no responde para Thorek.
