Desde la Fractura se abren portales que cruzan de una realidad a la otra. Por el primero llegó Marcos. Tras él salió una sombra con una misión: sellar el destino de quien lo cruce.
Con cada sello, una puerta se cierra para siempre. — Lema de los Selladores de Portales
El primer Portal Desconocido se abrió en Hydrosia en 2.847 d. S., poco después de la Fractura, en una plaza de la capital en espiral. Era un óvalo de luz sin marco y sin bordes que no reflejaba nada. Por él apareció Marcos, el Invocador de Bestias, hablando de lugares que nadie conocía.
Pero Marcos no salió solo. Al abrirse el portal, una sombra ancestral emergió detrás de él, trayendo consigo a un ser cuya misión era sellar los destinos de aquellos que osaran cruzar su umbral. Muchos creen que de aquel ser descienden los Selladores de Portales, la orden itinerante que hoy cierra grietas por todo Roglamor; otros, que fue el primero de ellos.
Desde entonces se han abierto cientos de portales. Permiten que una criatura pase de una realidad a la otra en un instante, y los guerreros más osados los usan para atacar donde el enemigo no espera. El precio es la memoria: el Saltador de Mundos asegura que cada vez que cruza recuerda un poco menos del lugar que deja.
Ningún portal dura más de una noche. Los eruditos de Eldralis han catalogado ya trescientos doce, y aún no saben qué los abre.



