El Depredador del Vacío desgarra carne y energía elemental. Solo hay una criatura de la que huye: la Bestia Ancestral, que no tiene elemento porque es más antigua que los elementos.
Una criatura de tiempos antiguos. Más antiguos que el sello. Más antiguos, quizá, que el miedo. — Loryan, Maestro de la Sabiduría
La Bestia Ancestral no pertenece a ningún reino. Durante siglos los sabios lo atribuyeron a un descuido de los cronistas. Pero los sabios de Eldralis que la estudiaron tras la Fractura llegaron a otra conclusión: no tiene elemento porque ya existía antes del Sellado, cuando en Roglamor solo había Vacío y materia sin nombre.
Lo confirmó el Depredador del Vacío. En los primeros días de la invasión, un Depredador entró en un valle de Verdelume y se encontró con la Bestia Ancestral bebiendo de un arroyo. El Depredador, que no teme a ningún dragón ni a ningún gigante, retrocedió. La Bestia levantó la cabeza, lo miró con unos ojos de eras olvidadas, y el Depredador huyó.
Los druidas que lo presenciaron dicen que el Vacío reconoció algo en la Bestia. Algo que él mismo dejó atrás hace casi tres mil años. Desde entonces, los refugiados de Verdelume buscan los valles donde se ha visto a la Bestia Ancestral, porque allí el Vacío no entra.


