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Elemrise
❦ Bestiario

Devorador de Mundos

El celestial que se come las estrellas sobre el Sendero de Ethereon

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Los astrónomos de Ethereon cuentan cada noche las estrellas. Desde hace años, la cuenta baja. Algo enorme se acerca, y deja caer arena a su paso.

Ayer conté mil cuatrocientas doce. Hoy, mil cuatrocientas nueve. Mañana no quiero contar. — Vaela Cuentastros, astrónoma de Ethereon

En los cielos más altos de Ethereon, más allá del Sendero de las Estrellas, se mueve algo que ningún telescopio ha abarcado entero. Los astrónomos lo llaman el Devorador de Mundos, aunque el nombre es una exageración prudente: lo que devora, hasta donde se sabe, son estrellas. Las rodea con un cuerpo colosal de luz apagada, se las traga, y crece. Cada estrella devorada lo hace más grande y más cercano.

Al comer, deja caer polvo. Ese polvo cruza el cielo durante años y acaba posándose, convertido en arena fina, sobre el Desierto de los Lamentos. Los nómadas de Solaria lo saben desde siempre: hay noches en que llueve arena fría, plateada, que no se parece a la del desierto, y esa arena, dicen, trae malos sueños. Cuando el Devorador se acerca lo suficiente, su sola presencia vacía la mente de quienes lo miran: olvidan planes, borran intenciones, pierden lo que tenían previsto hacer.

Desde la Fractura caen sobre el Sendero de las Estrellas más estrellas de las que nacen. Durante mucho tiempo se culpó al Vacío. La astrónoma Vaela Cuentastros, de la capital de Ethereon, lleva cuarenta años contando estrellas cada noche y ha llegado a otra conclusión: muchas de esas estrellas no caen, sino que son arrancadas. El Devorador ha acelerado su comida, como si algo lo hubiera asustado o como si supiera que se le acaba el tiempo.

Veldris, el último guardián del Faro, también bebía estrellas moribundas para mantener encendida su torre. Vaela cree que eso fue lo que atrajo al Devorador hacia el Sendero: una competencia por el mismo alimento. Si tiene razón, la caída del Faro no fue solo obra del Vacío, sino de una disputa entre dos hambrientos. Vaela ha enviado su teoría a Seleana tres veces. Nunca ha recibido respuesta.

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